El impacto de las infotecnologías en los procesos económicos y empresariales
El uso de infotecnologías y redes de comunicación para la realización de actividades sociales o productivas conlleva impactos sociopolíticos y económicos como consecuencia de la adopción de estas soluciones. Dichos impactos se producen en parte derivados de la diferencia entre los ritmos de evolución de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y el de las organizaciones sociales, políticas y económicas. Las tecnologías no sólo crean un espacio de posibilidades para inventar y construir, sino también de incertidumbre, inestabilidad y riesgo ligados al carácter destructivo y sustitutivo de unas tecnologías sobre otras, sobre las prácticas organizativas o los modelos y procesos de negocio previos, con las consecuentes transformaciones económicas, reestructuraciones del entorno y replanificación de las estrategias empresariales soportadas por las infotecnologías.
Estos hechos afectan -entre otros agentes- a las empresas, su dirección, estructura, operación y planificación así como a la competencia entre ellas, lo que por extensión implica la modificación de los propios mercados. Las organizaciones empresariales actuales tienden a la deslocalización, fragmentación y externalización de funciones no esenciales para reducir costes y ganar flexibilidad, concentrando la actividad en alguna competencia distintiva dentro de la cadena de valor, e implementando estrategias de cooperación y alianzas con otras empresas externas dedicadas a actividades complementarias, para lo cual se desarrollan redes inter-organizacionales haciendo uso de las TIC como instrumento de acceso a experiencias y conocimientos ajenos.
La reducción de las barreras de entrada en la mayor parte de las categorías de negocio digital ha provocado la intensificación de la competencia, hecho que dificulta alcanzar y mantener la rentabilidad en las organizaciones, así como las ventajas competitivas. Junto a una competencia feroz, la polución y saturación de información disponible en red (fruto de la facilidad e inmediatez para la copia de archivos, aplicaciones y contenidos digitales de manera casi ilimitada) puede derivar en la pérdida de atención y la desorientación de clientes, usuarios y consumidores. Por ello surge la necesidad primaria de gestionar los datos disponibles en red, lo que entre otras muchas razones explicaría el éxito abrumador del buscador de la marca Google.
La cooperación de las empresas con su entorno es, a la vez, condición y consecuencia de la división del trabajo y de la desintegración de la cadena de producción y operación. Dicha desintegración vertical de la cadena de valor (producción u oferta integrada) es una característica básica de los procesos de producción de una economía de división laboral, aumentando el número de transacciones, la necesidad de recursos de coordinación y las posibilidades de aprendizaje a través del intercambio de información. La cadena de suministro pasa así a ser una red, puesto que el producto se factoriza en múltiples componentes, originando una mayor complejidad de relaciones con proveedores siendo necesario que los nodos interactúen fluidamente.
En el intercambio de bienes y servicios a través de las infotecnologías (el comercio electrónico) el cliente -ya sea empresa o usuario final- desempeña el papel de proveedor de servicios en la transacción comercial de la que es protagonista, asumiendo con ello incluso parte del coste, por ejemplo, de su colaboración a la hora de ordenar un pedido y completar el formulario de datos. Es un claro ejemplo de que los actores económicos en este tipo de entornos pueden ser simultáneamente proveedores, clientes o competidores, ya que el consumidor final asume parte de la cadena de producción. La actividad virtual de las empresas digitales y las infotecnologías ofrece múltiples posibilidades y capacidades de negocio que no son comunes en una economía clásica, algunas de las más destacables son:
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Las empresas pueden llegar a crear valor en el mundo virtual a través de la recogida, organización, selección, síntesis y distribución de la información.
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El coste transaccional (el de todas las operaciones necesarias para una actividad productiva o comercial) se reduce considerablemente en relación al de medios clásicos, dando pie a la formación de mercados virtuales y organizaciones electrónicas interrelacionadas y globales, capaces de obtener beneficios aún a costa de incrementar el número de transacciones (que no el coste).
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La reducción de los costes transaccionales hace que ya no sea necesario focalizar un mercado completo en unos pocos productos de éxito. Junto al negocio de productos masivos se une aquél formado por la acumulación de otros destinados a nichos, por lo que se materializa la segmentación de los mercados. Este fenómeno se conoce como long tail.
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El coste de reproducción y distribución electrónica es ínfimo y prácticamente independiente del número de copias efectuadas y distribuidas.
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Resulta factible exponer información sobre los productos y servicios de las empresas en entornos abiertos, otorgando la visibilidad suficiente a organizaciones de todos los tamaños como para entrar a competir en los mercados virtuales, salvando distancias físicas y dando pie a economías de escala que permite la entrada en nuevos negocios y el lanzamiento de productos.
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Capacidad de interacción directa y continuada con los clientes, así como reducción de tiempos de comercialización.